Tradición: Monigotes, el ritual que también se vive en Manta

En la calle 103 de la parroquia de los esteros, de principio a fin se pueden observar familias trabajando en la producción de monigotes, en este mes se realiza el último de sus procesos, la pintura.

Fuente: Mauro Solórzano

La producción empieza desde el mes de febrero por la cantidad que se realizan, y la demanda que hay, sobre todo en la ciudad de Manta, que las personas compran en una cantidad considerable. Están hechos a base de periódicos, fundas de cemento, pintura, engrudo y moldes para las distintas figuras. Tardan un aproximado de 5 a 6 días para secarse pese a que también depende del tamaño del monigote.

Hay 10 familias que realizamos monigotes, esto es un trabajo familiar y por cada una, se realizan de 200 a 300 muñecos al año” mencionó Eugenia Rodríguez, comerciante y productora de monigotes.

Carlos Mendoza, otro vendedor enfatizó que este año las ventas si han estado buenas, aunque recién están empezando con las ventas, desde este mes de noviembre, inclusive se han llevado muñecos para Quito.

Los precios de los muñecos varían según su tamaño, el más económico es de 20$ y el más costoso de 300$, hay incluso más económicos, pero no bajan de los 10$. Todo depende de la calidad del muñeco.

En Manta, hasta ahora el municipio no se ha pronunciado públicamente con respecto a la organización de la feria de monigotes que se realiza cada año, sin embargo, los comerciantes sugieren que se ubicará en un costado de la vía Puerto-Aeropuerto a la altura del hotel Las Gaviotas, justo donde se desarrolló el pasado año.

Para el señor Fernando Vélez, cliente frecuente del señor Mendoza,  esto no representa un problema, ya que, el realiza encargos personalizados con varios meses de anticipación. “Ya con este es el séptimo año que le encargo un monigote” manifestó Vélez, refiriéndose al señor Mendoza.

Historia

Fuente: Mauro Solórzano

La quema de monigotes se ha convertido en una tradición, esta práctica se realiza en varios países latinoamericanos, desde México hasta Uruguay y en algunas regiones de Colombia y Venezuela. Aunque la costumbre y tradición está más arraigada desde el punto de vista popular en Ecuador. Esta data a finales del Siglo XVIII y principios del Siglo XIX, su primer registro fue a partir de 1895 durante el primer período de gobierno de Eloy Alfaro cuando la costumbre toma más fuerza y empieza arraigarse en todo el país.

La incineración a la medianoche del 31 de diciembre del muñeco es un ritual de purificación para alejar la mala suerte o las energías negativas del periodo que termina, así como de transición pues también se celebra la llegada del nuevo año aboliendo lo anterior. Como ritual de fuego representando la supresión de lo pasado para permitir una regeneración del tiempo y de las energías.

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