Transexualidad e infancia: el apoyo familiar es fundamental

Redacción: Leticia Terán (@Chokoteranlav)


El pasado 29 de junio, España vivió un acontecimiento inédito. Ángela Ponce, una mujer transexual, fue coronada como Miss España Universo 2018. Sin duda, un cambio radical en el mundo de certámenes de belleza que tienen a la estricticidad entre sus principales reglas.

Transexual es la persona que vive en completa inconformidad entre su género psicológico y los demás caracteres sexuales, es decir, siente que su cuerpo pertenece a un sexo y su cerebro a otro. Esto no es una desorientación psicológica, las personas transexuales no están locas, al contrario, son totalmente conscientes de su identidad.

Actualmente, se registran casos de transexualidad en la infancia. Antes de los 10 años, algunos niños y niñas emprenden este proceso que, en ocasiones, resulta complejo tanto para el individuo como su familia.

La familia, clave para la salud mental de niños transexuales

Una investigación realizada por expertos de la Universidad de Washington, demostró que los niños trans apoyados por sus familias y que han hecho socialmente su transición, incluyendo el cambio de nombre y de ropa, sufren tres veces menos depresión y ansiedad que aquellos que no cuentan con este respaldo.

El estudio fue elaborado con la colaboración de 63 niños y niñas de 9 a 14 años, quienes fueron sometidos a revisión clínica durante el 2012 y 2015. En el análisis se menciona que los problemas de salud mental en este grupo no son inevitables, sin embargo, el apoyo familiar puede amortiguar la aparición de graves enfermedades psicopatológicas, como ansiedad, depresión crónica, en comparación a niños que reprimen su identidad por la constante discriminación.

Puedes leer la investigación completa dando clic aquí: La salud mental de los niños trans, quiénes son apoyados en sus identidades

El caso de Cattleya

Isabel es mamá de Cattleya, una niña transexual. Antes de cumplir dos años, notó que su vástago empezó a escoger cosas que, se dice, son para niñas. El uso de muñecas, escarchas, toallas en la cabeza, zapatos y ropa femenina, evidenciaba un gusto diferente que al principio no era tema de preocupación en la familia. Sin embargo, visitaron psicólogos que recomendaron llevarla a hacer actividades que hacen los niños, como practicar karate, box o jugar fútbol.

A los tres años, Cattleya dijo por primera vez que era una niña. Intentaron corregirla infructuosamente, por lo que a la edad de siete, entró en depresión. Nuevamente, visitaron psicólogos, quienes analizaron el caso y recomendaron empezar la transición de niño a niña. Como es normal, los padres de Cata, afrontaron la situación con muy poco conocimiento, incluso con algo de negación, miedo y vergüenza, pero al darse cuenta de que Cattleya era una niña feliz, se motivaron a seguir adelante con el proceso.

A pesar de que la discriminación es una batalla que se vive a diario, al final, todos dentro de casa están unidos y muy empoderados con el tema, manifiesta Isabel. Ella reconoce que antes en casa, una parte estaba muy triste y llena de incertidumbre, ahora todos somos felices, y estamos por el camino correcto, a pesar del rechazo que existe alrededor de todo.

La madre afirma que el apoyo de la familia es el punto más importante para que los niños tengan una vida feliz, con oportunidades para salir adelante. Hay casos de personas trans adultas que no han logrado estudiar lo que ellos deseaban de pequeños, les ha tocado trabajar en cosas que no les gusta e incluso han tenido que vivir en las calles”; para evitar esta situación, los padres son una pieza fundamental.

Generalmente, el no recibir soporte de los parientes se da por la discriminación, la presión social, también acota que si las personas se informaran más sobre estos temas, dejarían los prejuicios de lado, y los progenitores podrían actuar con amor, que es lo que realmente sienten por sus hijos.

Rompiendo estigmas sociales

Hace poco más de un año, en la ciudad de Manta, funciona la Fundación Cattleya, que tiene como objetivo acoger a infantes adolescentes y familias que pasan por los mismos procesos. A la fecha esta organización ha brindado orientación a cinco grupos a nivel nacional. Trabajan, de manera autosustentable, con necesidades que se presentan en los ámbitos educativos, sociales, psicológicos, entre otros.

En la Constitución de 2008 de la República del Ecuador se reconoce algunos derechos para la comunidad trans. El Art. 66 garantiza la justicia a la igualdad formal, material, no discriminación, y a la libertad de decisión sobre la sexualidad y orientación sexual. De la misma manera, los ciudadanos no pueden ser discriminados por su identidad de género, esta ley se encuentra establecida, en el Art. 11 de la ley constitucional.

Conoce más de esta fundación en la fan page de Fundacion Cattleya EC

 

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