Los sueños, su realidad…

Ella,  apenas es una joven de 23 años, que se decidió a cumplir sus sueños, a qué costo, es muy difícil describirlo, pero bien, la realidad es que vive en constante complicidad con lo que la apasiona. “Hay que proteger los sueños, y si es necesario muere por ellos”.

Con una mirada de inseguridad a diario se levanta, con miedo,  podrá resistir un día más, pero sabe que el precio es muy alto y debe de mantenerse firme, solo así podrá encontrar un camino o al menos una pista del éxito.

Recuerda que ella mismo se propuso alguna vez, que no hay que renunciar a los sueños, porque es lo único que te dan ganas de vivir. Algunos profesores del colegio donde estudiaba en reiteradas ocasiones le dijeron que hay que seguir, cueste lo que cueste. A esto se enmarcar que no hay que venderlos ni regarlos, porque es lo más preciado que la niñez e incluso de la vida.

Vivió en el campo, donde las actividades diarias te enseñan a que no hay nada mejor que educarte, para no seguir el mismo destino de todos.   Cuando eres pequeño los pensamientos van y vienen, tan rápido como el tiempo, las motivaciones prevalecen, pero jamás te indican como  cumplir tus sueños; inclusive imitamos las historias de los pocos libros que nuestros padres nos compran para que de alguna manera nos eduquemos y es tan fuerte el deseo de que aquellas ideas se hagan realidad.

Su niñez no fue tan mala, al menos eso cree ahora que ya es una estudiante universitaria, a punto de cumplir lo tan anhelado,  ser los que otros dijeron que no podía hacer.

Para muchos escépticos, puede que parezca un inocente sueño infantil, es decir sueños sin realismo: pero para ella  y tantos soñadores más,   son propósitos y metas que anhelan con todo fuerza, y lo definen como sueños, sueños en los que se debe trabajar a diario para cumplirlos.

Esta joven tiene su resistencia, sabe que debe afrontar sus batallas por lo único que la mantiene viva, sus sueños, aunque estos le cuesten la vida, en sentido de que tiene que pasar muchas peripecias, culpa de los demás no es, pero de ella sí, razón por la que ella vive enfrascada,  en el yo puedo sola. Las decepciones y frustraciones provocadas por gente sin escrúpulos, no han sido una barrera, si no mírenla hasta donde ha llegado.

Sin concepto y sin rumbo, hay algún familiar que desea con intensidad que no logres todo lo que quieres, que te vaya mal, pero existe esa otra parte que se merece llamar familia, te empuja a cumplir tus metas.

Es que aún en las noches o en cualquier hora del día a escondidas, llora porque nunca creyeron en ella. Es en ese momento que recuerda, ¿por qué no puedo ser la mejor escritora?, ¿por qué no puedo llegar a ser la mejor periodista?, lo único que no tiene es dinero, la predisposición le sobra, con eso es suficiente.

Le gustaría relatar su niñez completa, pero lo único que recuerda que fue feliz a pesar de todo, y vive agradecida intensamente de sus padres, de sus hermanos (as), de sus viejos conocidos de colegio y hasta del vecino o amigo de la cuadra donde vivía.

Su capricho la llevó a querer estudiar la universidad, algo un poco fuera de lo normal, entre los amigos de su barrio y hogar de toda la vida, pero lo imposible para muchos, para ella fue un impulso para enfrentarse a un mundo, a una sociedad, donde lo único malo son las personas.

Desde su ingreso a la universidad, ha descubierto que no puede guardar o mantener en un cofre sus sueños, razón por la que a diario trabaja en ellos. El estudiar periodismo la ha llevado a pensar que hay metas que se anidan en el corazón correcto, considerándose la persona que puede pelear para que todo sea una realidad.

Más allá de su constante lucha, nadie sabe que hay una chica que a diario sufre, pero teme confiar en las personas, porque no le darán una solución, tal vez solo sugerencias.

Su convicción es certera, desprende lucidez.  Aunque en ocasiones parece rendirse, jamás lo muestra.

A diarios se aventura entre la universidad y su departamento, ubicado cerca de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam) del Puerto manabita, Manta, Ecuador. Se cuestiona si realmente está haciendo lo correcto, esa rutina que realiza, nadie se la cuestiona, solo ella.

Su vida se asemeja a un barco perdido en el mar, sin saber si se va a hundir en cualquier momento, nada está dicho. Su soberbia contradice los tiempos, así que ella forja su destino.

“Los sueños, mi realidad; a diario me aventuro en una verdad nada creíble, pero trato que la sea”, ella.

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